LOS NIÑOS
TRABAJADORES.
MUCHAS VECES PASAMOS POR ALTO A LOS NIÑOS QUE TRABAJAN EN LA
CALLE PARA PODER SUBSISTIR.
“… Fue en aquella ocasión –comenta- cuando me di cuenta de cómo
varios habían sido conducidos a aquel sitio porque estaban abandonados a sí
mismos. Quién sabe, me decía a mí mismo, si estos muchachos hubieran tenido
fuera un amigo que se preocupase de cuidar de ellos, les asistiese y les
enseñase la religión durante los días festivos… tal vez se les podría haber
alejado de la ruina o al menos disminuir el número de aquellos que vuelven a la
cárcel. Comuniqué mi pensamiento a Padre
Cafasso y con su consejo y con sus sugerencias me puse a estudiar el modo de
hacerlo.”
Bosco G. Memorie dellOratorio, a cargo de Ferreira A.,
LAS Roma, 1992
“Seres de infinita
ternura, cuerpos marcados y almas rotas, niñas y niños maltratados, perdón les
pido, por escribir su desgracia con coraje e impotencia, pero quiero ser su voz
ante el mundo y que no los vean sin sentir su tristeza”[1]